Testamento de Bolívar |
Un día como hoy en el ano de 1830, el
Libertador Simón Bolívar,
en su lecho de moribundo, dicta su Testamento, constante de 4 hojas manuscritas
por ambas caras, suscrito por Simón Bolívar, y con 14
cláusulas, cuyo texto dice:
“En nombre de Dios todo Poderoso. Amén.
Yo, Simón Bolívar, Libertador de la República de Colombia, natural de la ciudad
de Caracas en el Departamento de Venezuela, hijo legitimo de los señores Juan
Vicente Bolívar y María Concepción Palacios, difuntos, vecinos que fueron de
dicha ciudad, hallándome gravemente enfermo, pero en mi entero y cabal juicio,
memoria y entendimiento natural, creyendo y confesando como firmemente creo y
confieso el alto y soberano misterio de la Beatísima y Santísima Trinidad, Padre
Hijo y Espíritu Santo tres personas distintas y un solo Dios verdadero, y en
todos los demás misterios que cree, predica y enseña nuestra Santa Madre
Iglesia Católica Apostólica Romana, bajo cuya fe y creencia he vivido y
protesto vivir hasta la muerte, como Católico fiel Cristiano, para estar
prevenido cuando la mía me llegue con disposición testamental, bajo la
invocación divina, hago, otorgo y ordeno mi Testamento en la forma siguiente:
1.- Primeramente encomiendo mi Alma a
Dios nuestro Señor que de la nada la crió, y el cuerpo a la tierra de que fue
formado, dejando a disposición de mis Albaceas, el funeral y entierro, y el
pago de las mandas que sean necesarias para obras pías, y estén prevenidas por
el gobierno.
2.- Declaro: fui casado legalmente con
la Sra. Teresa Toro, difunta, en cuyo matrimonio no tuvimos hijo alguno.
3.- Declaro: que cuando contrajimos
matrimonio, mi referida esposa, no introdujo a el ninguna dote, ni otros
bienes, y yo introduje todo cuanto heredé de mis padres.
4.- Declaro: que no poseo otros bienes más
que las tierras y minas de Aroa, situadas en la Provincia de Carabobo, y unas
alhajas que constan en el inventario que debe hallarse entre mis papeles, las
cuales existen en poder del Sr. Juan de Francisco Martín vecino de Cartagena.
5.- Declaro: que solamente soy deudor
de cantidad de pesos a los señores Juan de Francisco Martín y Poules y
Compañía, y prevengo a mis Albaceas que estén y pasen por las cuentas que
dichos Señores presenten y las satisfagan de mis bienes.
6.- Es mi voluntad: que la medalla que
me presentó el Congreso de Bolivia a nombre de aquel pueblo, se le devuelva
como se lo ofrecí, en prueba del verdadero afecto, que aún en mis últimos
momentos conservo a aquella República.
7.- Es mi voluntad: que las dos obras
que me regalo mi amigo el Sr. Gral. Wilson, y que pertenecieron antes a la
biblioteca de Napoleón tituladas "El Contrato Social" de Rousseau y
"El Arte Militar" de Montecuculi, se entreguen a la Universidad de
Caracas.
8.- Es mi voluntad: que de mis bienes
se le den a mi fiel mayordomo José Palacios la cantidad de ocho mil pesos, en
remuneración a sus constantes servicios.
9.- Ordeno: que los papeles que se
hallan en poder del Sr. Pavageau, se quemen.
10.- Es mi voluntad: que después de mi
fallecimiento, mis restos sean depositados en la ciudad de Caracas, mi país
natal.
11.- Mando a mis Albaceas que la espada
que me regaló el Gran Mariscal de Ayacucho, se devuelva a su viuda para que la
conserve, como una prueba del amor que siempre he profesado al exresado Gran
Mariscal.
12.- Mando a mis Albaceas se den las
gracias al Sr. Gral. Roberto Wilson por el buen comportamiento de su hijo el
Coronel Belford Wilson, que tan fielmente me ha acompañado hasta los últimos
momentos de mi vida.
13.- Para cumplir y pagar este mi
testamento y lo en él contenido, nombro por mis Albaceas testamentarios, fidei
comisarios, tenedores de bienes a los Sres. Gral. Pedro Briceño Méndez, Juan de
Francisco Martín, Dr. José Vargas, y el Gral. Laurencio Silva, para que de
mancomún et insolidum entre en ellos, los beneficien y vendan en almoneda o
fuera de ella, aunque sea pasado el año fatal de Albaceazgo pues yo les
prorrogo el demás tiempo que necesiten, con libre franca, y general
administración.
14.- Y cumplido y pagado este mi testamento
y lo que en él contenido instituyo y nombro por mis únicos y universales
herederos en el remanente de todos mis bienes, deudas, derechos y acciones,
futuras sucesiones en el que haya sucedido y suceder pudiere, a mis hermanas
María Antonia y Juana Bolívar y a los hijos de mi finado hermano Juan Vicente
Bolívar, a saber, Juan, Felicia y Fernando Bolívar, con prevención de que mis
bienes deberán dividirse en tres partes, las dos para mis dichas hermanas, y la
otra parte para los referidos hijos de mi indicado hermano Juan Vicente, para
que lo hayan, y disfruten con la bendición de Dios.
Y revoco, anulo, y doy por de ningún
valor ni efecto otros testamentos, codicilos, poderes y memorias que antes de
este haya otorgado por escrito, de palabra o en otra forma para que no prueben
ni hagan fe en juicio, ni fuera de él, salvo el que presente que ahora otorgo
como mi última y deliberada voluntad, o en aquella vía y forma que mas halla
lugar en derecho. En cuyo testimonio así lo otorgo en esta hacienda San Pedro
Alejandrino de la comprensión de la ciudad de Santa Marta a diez de diciembre
de 1830.
Y su excelencia el otorgante a quien
yo, infrascrito, Escribano Publico del Número certifico que conozco, y de que
al parecer está en su entero y cabal juicio, memoria y entendimiento natural,
así lo dijo, otorgó y firmó por ante mí en la casa de su habitación, y en éste
mi Registro Corriente de Contratos Públicos siendo testigos los S.S.: Gral.
Mariano Montilla, Gral. José María Carreño, Coronel Belford Hinton Wilson,
Coronel José de la Cruz Paredes, Coronel Joaquín de Mier, Primer Comandante
Juan Glenn y el Dr. Manuel Pérez Recuero, presentes.
Lamentablemente en nuestro pais siempre ha sido así, le damos mérito a otros paises o personajes. Fuera de nuestro pais todo es mejor y al nuestro le buscamos todo lo malo. Así como la prensa nacional de ese entonces, no le dio importancia a la muerte de Simón Bolivar, periodicos de Chile, Londres y otros paises de Europa lamentaban la muerte de este ilustre venezolano, nuestro Libertador. Aqui la noticia la pasarón por alto y si acaso hicierón comentarios despotas sobre el caso. Que tal ! Así pasa hoy día. No hemos avanzado. En el resto del mundo somos criticados por esto. Porque ¡El Venezolano no tiene Patria! y la vende cada vez que puede. Nuestro libertador fué un gran hombre, que murió en otro pais porque aqui los grandes ladrones de la epoca lo desterrarón, para repartirse entre ellos las riquezas y poder, Que pena !
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